Edición Edición #1

Editorial Agosto

Y si insistes preguntándome ¿quién soy?

Mi respuesta será: estoy tratando de descubrirlo.

Jorge Luis Borges

 

Por Emilio Ribera – Secretario General de La Simón Bolívar.

Pareciera que está llegando el momento de terminar con los análisis de la gestión macrista. Los primeros ocho meses no hacen sino confirmar todo aquello que preveíamos. A  decir verdad con una velocidad, ferocidad, desparpajo y caradurismo que nos sorprendió.

Las líneas esenciales del proyecto macrista ya están claramente explicitadas, sólo resta el intento de profundización y consolidación. Nuestras viejas consignas de patria o colonia tienen una actualidad insospechada. Alineamiento automático y tratado del pacifico es su política exterior, modelo agrario de exclusión y endeudamiento externo completan el cuadro.

La feria judicial permitió descorrer el telón y pudimos ver a un gobierno desnudo. La ausencia de espectáculos judiciales mostró sin ocultamientos posibles la verdadera cara del proyecto colonial que encabeza el presidente Macri.

Creemos que ya es hora de comenzar a pensar como reconstruimos una mayoría que nos permita ser gobierno.

Con ser totalmente cierto lo antedicho, además se trata de un gobierno que expresa la revancha a la vitalidad de nuestra sociedad por pelear sus derechos, que expresa la anti política como método para negar los sueños de justicia e igualdad, y el cinismo para justificar las políticas de ajuste.

Los papelones mediáticos judiciales policiales darían para una película de los Tres Chiflados. Y como si esto no fuera poco, la inefable Patricia Bulrich monta un show para presentar a dos pibes aburridos como miembros del ejército islámico.

Un episodio menor en términos políticos, una sátira sobre Macri en el programa de Tinelli, desató una verdadera revulsión. Mostró un cambio drástico de opinión de este, del “todo bien“ al malestar que confiesa a La Nación. Desnuda la política persecutoria del macrismo sobre opiniones críticas. Debemos decir que nos sorprendió la virulencia del ataque, la velocidad con la cual se instrumentó. Un artículo de Luis Alberto Quevedo en Página 12 del domingo 31 de julio, nos parece acierta a dar una respuesta cierta, a la par que nos obliga a pensar nuestros sistemas de comunicación.

Dice Quevedo “–No es tanto que satiriza a Macri sino que lo haga en el corazón del sistema que él tiene bien cerrado y aceitado. Tinelli está en Canal 13, en horario central con 15 a 20 puntos de audiencia garantizados, y entonces se le escapa una tortuga. No puede soportarlo. Si eso lo hace revista Barcelona o Víctor Hugo Morales a él no le importa porque no le habla a ese público, son fronteras bien delimitadas. El gueto de los opositores no le preocupa. Pero esta dura crítica apareció en el centro de su territorio…. Sale de esa zona de confort comunicacional, que necesita que esté bien abroquelada, con fronteras claras, ahí se mueve con tranquilidad. Pero le salió el dato inesperado, la serendipity, y eso es lo maravilloso de la política. Y además, la crítica se la hacen a él, si hubiera sido a otro no le hubiera dolido tanto. Sabe que viene cayendo la aprobación de imagen de gestión, de ministros, y algo la suya también. Él es el último baluarte del gobierno de Cambiemos con buena imagen.”… “A Macri no le importa la zona de las redes sociales que lo viven criticando, no le preocupa la revista Barcelona ni Rep. Ni responde. Va a seguir atento a su zona de confort.”

Creemos, luego de 8 meses de ver cómo y para quienes gobiernan, que el rumbo más probable es el de una crisis, al interior de la alianza gobernante y de niveles de enfrentamiento crecientes con la sociedad. La coexistencia de propuestas antagónicas entre los beneficiarios del dólar alto, sectores exportadores y productores del mercado interno, y aquellos promotores dela bicicleta financiera que necesitan un dólar barato, preanuncia un conflicto. La resistencia popular es el otro margen que deberán superar.

Así las cosas cabe preguntarse: ¿Seremos capaces de integrar las crisis sectoriales en una agenda política que reconstruya una mayoría electoral anticolonial? ¿Será el peronismo quien conduzca la reconstrucción de un proyecto nacional con vocación emancipadora?

¿Qué peronismo necesitamos para esa etapa? ¿Cuál será el aporte que desde nuestra organización debemos realizar? Son los interrogantes de la hora.

Debemos desterrar las visiones mágicas: una cosa es cantar que vamos a volver y otra muy distinta concretarlo. La experiencia histórica marca que el mero optimismo es insuficiente, es necesaria una actitud reflexiva sobre las aptitudes del adversario, ver cómo  afectan las contradicciones internas, ser capaces de desarrollar una línea política estratégica congruente con el objetivo, pero también aquilatar las razones que causaron la derrota electoral.

A modo de un primer aporte, no creemos en la falsa dicotomía de peronismo o kirchnerismo. Creemos que en el peronismo que viene, la experiencia kirchnerista es insoslayable. Pero asimismo es necesario aceptar que la derrota electoral ha modificado las relaciones de poder interno.

Ante la certeza de que sectores del movimiento no aceptan la conducción de Cristina, esto no se resuelve adjetivándolos sino, y por el contrario, integrándolos en el marco de una estrategia de unidad pero de confrontación con el modelo neocolonial que conduce hoy el estado.

Estamos convencidos que la tarea de la militancia asume un doble carácter, pensar desde la propia organización cual es el aporte que esta debe hacer en el marco de la discusión sobre los objetivos del peronismo para que  sea el conductor del proceso anticolonial,  y segundo como ampliar la influencia de la organización que integramos, en un proceso de preservación de militantes ante la ofensiva neocolonial y desarrollo de las capacidades de sus miembros.

El   Martin Fierro acude a nuestra ayuda

Mas Dios ha de permitir / Que esto llegue a mejorar;

Pero se ha de recordar, / Para hacer bien el trabajo,

Que el fuego, pa calentar, Debe ir siempre por abajo