Edición Edición #1

La Milagro de la dignidad

Por Matias Contreras – Comuna 10

Cuando era muy chica, su madre recibió una máquina de coser en respuesta a una carta escrita a Evita. Podría ser solo una anécdota de una de las tantas máquinas de coser que entregó la Fundación Eva Perón, pero a la luz de su –nuestra- historia significa mucho más que eso. Una definición, la continuación de la lucha por la dignidad. Lleva adelante la praxis del trabajo voluntario con la misma impronta que el Che Guevara, no esquivándole al bulto, siendo la primera a la hora de trabajar codo a codo con sus compañeros, sin el menor atisbo de protagonismo. Y reflota la línea histórica y cultural de los primeros héroes de nuestra tierra, de nuestra identidad, como Tupac Amaru. Sus banderas llevan los rostros de estas tres figuras. Hoy ella se encuentra detenida ilegalmente y junto con ella, todos nosotros.

Estas líneas tienen varios objetivos. El primero, más urgente, es la exigencia de la libertad inmediata de Milagro Sala, el respeto por el debido proceso, la igualdad ante la ley y el cese de la persecución y amedrentamiento político. Para que quede claro: el problema no es la investigación de la justicia, bajo ningún concepto. El problema es que se invierta un principio básico del Estado de derecho que es la presunción de inocencia. Parecería ser que junto con el cambio de gobierno ahora uno es culpable hasta que demuestra lo contrario, cuestión que implica un retroceso de extrema gravedad.

Una breve crónica de lo sucedido demuestra la animosidad manifiesta con que viene actuando la Justicia: Milagro es detenida el 16 de enero por realizar un acampe pacifico, en protesta por recortes a cooperativas por parte del flamante gobernador Morales. Desde ese día, continua detenida a pesar de caerse el motivo de la detención que la llevó al arresto, ya que sucesivamente le fueron abriendo nuevas causas. Distintas caratulas, todas sin ningún tipo de prueba, solo con testimonios que, de un día para el otro deciden presentar denuncias sobre supuestos hechos ocurridos hace años. Todo esto en medio de la feria judicial que fue oportunamente habilitada para no quedarse sin excusas y continuar la detención.

Por lo tanto, resulta importante explicar por qué está presa. Ostenta esa condición por lo que representa. Es mujer, es dirigente, es formadora de cuadros y de organización que representan un peligro inmenso para los constituyen los feudos provinciales. Es el mal ejemplo de que se puede tener dignidad e identidad; es el mal ejemplo porque pudo demostrar ser más eficiente que los administradores del Estado para garantizarle al pueblo trabajo, educación y salud. En una declaración que hizo desde el penal, Milagro afirma: “Yo no soy López”. Y quien más lejos de serlo que ella, que directamente es su antítesis. A través del trabajo con las cooperativas, logró construir barrios enteros, con pileta y canchas de futbol, escuelas y centros de salud. Y como si eso no fuera suficiente, todo eso se hizo a costos muchísimo menores que los de cualquier empresa privada. Todo esto le están haciendo pagar: haber generado organización de verdad, de la que tenés que taparte los ojos para no verla porque está ahí, palpable, inocultable.

En muchas ocasiones, se discute si la educación debe desarrollarse de manera pública o privada, si el Estado debe construir viviendas o debe ser el mercado el que satisfaga la demanda. Por ahí la respuesta sea construir según lo que el pueblo necesita, que tengan arraigo en él, de manera que la contingencia de un cambio de signo político en el gobierno no arrase con todo. O que si deciden arrasar con todo, no les quede otra que encarcelar a los responsables de organizar al pueblo.

Por eso es necesario reflexionar, sobre todo en estos tiempos de tanta incertidumbre, cuando se intenta procesar los errores que terminaron llevando a la derrota electoral del campo nacional y popular, mirar a donde golpea el enemigo ahora que se siente fuerte. Eso no es un dato menor. Muestra donde fuimos mejores, donde logramos disputar realmente los intereses que definen el entramado de poder real y donde se pudo construir organización de manera más genuina, incluso desde antes de la llegada del Kichnerismo al poder. No hay mejor manera de ilustrarlo, que con las propias palabras de Milagro, por el año 2007: “…nosotros, todos somos lo mismo, siempre decimos de convocar a la unidad popular, pero convocar en serio, no esos que dicen: yo estoy con fulano, con sultano y soy la que dirige la unidad, y cuando te das cuenta es una unidad mentirosa y no sirve. Sirve la unidad verdadera, donde las cosas las das de corazón, donde las cosas las das por la necesidad de los compañeros, por garantizar salud y educación y no para tener protagonismo propio, el protagonismo no te sirve…”

Y se equivocan si creen que en el medio de la tormenta que intenta reducir los 12 años anteriores a un hecho de corrupción, el pueblo se va a ir olvidando lentamente de Milagro, porque la memoria colectiva del pueblo reconoce a quienes han consagrado su vida por el otro, a quienes entregan su vida para la felicidad de todos, como Evita, como el Che o como Tupac Amaru.

Sin más que decir, ¡LIBERTAD A MILAGRO SALA!