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“Cuando la juventud se pone en marcha el cambio es inevitable”

Hace una década, tenemos un Estado que incluye a los jóvenes, que apuesta a su educación, fomenta la participación en la política y, en consecuencia, genera la conciencia del compromiso que tenemos con nuestra Patria. A lo largo de estos años, nuestros derechos han ido en aumento: la implementación del plan FINES para finalizar los estudios secundarios, la creación de 9 universidades nacionales y la puesta en valor de las existentes, los programas de becas universitarias, el plan PROGRESAR para garantizar la continuidad en la universidad y las leyes de centro de estudiantes y voto joven son algunos ejemplos que podemos citar.

Desde estas consideraciones, pensamos al Espacio de Juventud de La Simón Bolívar, el cual tiene como objetivo principal profundizar en políticas y actividades desde y para la juventud.

El martes 13 de marzo llevamos a cabo desde este espacio una charla sobre la nueva Ley de Centros de Estudiantes en la que participaron alrededor de 30 chicos y chicas de diversas escuelas secundarias tanto públicas como privadas.

Durante el evento se desenvolvió un debate que nos llevó a comprender la importancia que tiene esta nueva ley como herramienta para el empoderamiento popular dentro de las escuelas secundarias, ya que no sólo permite a los estudiantes defender sus derechos a través de sus centros, sino también aprovechar este espacio como un lugar de inclusión educativa, social, cultural y deportiva.

¿A qué nos referimos con esto?

A que el centro de estudiantes no sea concebido sólo como un espacio de lucha por las reivindicaciones estudiantiles, que son totalmente legítimas, sino también que sea un espacio para los estudiantes, en donde se sientan identificados, ya sea a través de talleres culturales, festivales de música, torneos de fútbol u otros deportes, talleres de apoyo escolar entre los estudiantes para garantizar el ingreso, la permanencia y el egreso de los alumnos, etc.


Otra de las conclusiones que derivó de la charla es que los centros de estudiantes deben
comprometerse con la realidad social de la que son parte y actuar en consecuencia para transformarla en la medida de lo posible. Esto puede realizarse de múltiples maneras, a través de actividades que proyecte el centro de estudiantes hacia afuera, como pueden ser talleres de alfabetización barrial, jornadas solidarias en los barrios donde se encuentren, merenderos, y muchas otras.

En síntesis, un centro de estudiantes debe estar profundamente comprometido con la institución a la que pertenece, con los estudiantes a los cuales representa y con la sociedad de la cual forma parte.

Nos resulta importante y necesario desmitificar los dichos que, mediante el estigma sobre la “politización de las escuelas”, aluden a que la participación activa de los jóvenes en sus centros de estudiantes desvía su atención sobre su formación académica. Nosotros, en contraposición de estas afirmaciones, creemos que los centros de estudiantes dentro de las instituciones educativas tanto públicas como privadas son necesarios, ya que aportan a la formación humana y social de los jóvenes, permiten el intercambio de valores e ideas, fomentan la participación democrática y la pluralidad de voces. Resumiendo: la participación política dentro de los secundarios complementa la formación académica de los estudiantes, abarcando aspectos que no están contemplados en su totalidad dentro de la currícula escolar.

Por todo lo expuesto en esta nota creemos que, como dijo CKF, “el mejor lugar para los jóvenes es la política” y que, a través de ella, podemos proyectar un mejor futuro pero, más que nada, trabajar por un mejor presente.