Edición Edición #1

Cuando mentir se hace costumbre

Si alguien me observa a través de la mira telescópica de un rifle para cazar elefantes, dudaría cuando su explicación fuera que quiere observar mejor mi rostro…
Así de absurdas son las confusas y contradictorias «explicaciones» de esta alianza o asociación ilícita que ejerce, en un marco de legalidad, pero cada vez más ilegitimamente el gobierno. No es una novedad para el grupo Macri el uso de estos instrumentos creados para delinquir, ya tiene antecedentes judicializados por el hábito de servirse de ellos para sus operaciones de falsas facturaciones, contrabando, lavado de dinero y otras muestras de su belleza de alma.
Vale recordar sucintamente que los paraísos fiscales son lugares de legislación laxa, bajos impuestos y otros atractivos para quienes manejan dinero sucio, bonos basura y tienen intenciones de eludir y evadir impuestos y controles. Es decir quien tiene ganzúas, barretas, pasamontañas, sogas para escalar y otros objetos de este tenor es poco creíble que diga que es friolento, le gusta practicar escaladas y no quiere pagarle precios abusivos a los cerrajeros cuando extravía las llaves.
Estamos inmersos en una crisis mundial de neto origen financiero. Son estas ruletas especulativas de los mercados a futuro, bonos basura e hipotecas sobrevaluadas las que estallan en el 2008 con el antecedente de la quiebra de Lehman Brothers. No se trata pues de abstracciones respecto de la Patria, el bloque latinoamericano o la solidaridad: están hipotecándonos, hambreando a nuestro pueblo. No se trata de picardía empresarial sino de canalladas cipayas.
Solo estamos orejeando las cartas, hay mucha más información en Panamá y demás paraísos fiscales, hay vínculos con otros círculos del entorno y empresas amigas, por no mencionar los testaferros y otras maniobras de ocultamiento. Es coherente con ello, la política doméstica de debilitar los organismos de control como la UIF (unidad de información financiera) y eliminar controles a la importación y exportación.
Sumado a esto, se alimenta el fuego con una tenaz propaganda acerca de «ser parte del mundo» que por supuesto implica negar la contradicción esencial de intereses con los EEUU. Así, pareciera que nuestros problemas no son la desocupación y la inflación sino el narcotráfico. No tenemos un sistema judicial complaciente con los poderosos-que no pudimos reformar- sino que nos faltan leyes que beneficien a los buchones. Nuestro destino no es la Liberación, sino ser buenos proovedores de materias primas, contentos con nuestro rol subordinado.
Las consecuencias políticas de estas revelaciones están haciendo mover los tableros internacionales, y resulta evidente que para esta «ceocracia», insertarnos en el mundo supone que ellos logren colarse en los vueltos de los grandes negocios. Que Mauricio Macri caiga en la volteada es un daño colateral, los intereses del Imperio son muchos más ambiciosos.
Algunas cosas van quedando claras en tan oscuro panorama…
Quienes se comportan como mafiosos lo son.
Nuestro pueblo no tiene vocación de vasallo.
Con la certeza de nuestro pasado común de lucha repetimos; VEN, SEREMOS.
Juan B. Galarza, comuna 6, La Simón Bolívar