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Edición Edición #1

De las luchas en las calles a las resistencias en las cárceles

La cárcel se vive como tragedia y se repite como… tragedia

Miguel Ángel Beltrán

Después de 207 días de detención arbitraria, diferentes organismos de Derechos Humanos acompañan  y denuncian el injusto encierro de la dirigente social Milagro Sala, quién está sufriendo la persecución política de los nefastos líderes de la derecha neoliberal, que se reposicionó en  Argentina y que avanza peligrosamente en Nuestramérica, con el objetivo de asestarle un golpe político, económico e ideológico a los avances progresistas que se diseminaron por toda la región en los últimos 13 años y, que sin lugar a dudas, dignificaron a grandes capas de la población históricamente excluidas, más allá de las limitaciones, errores y dificultades que claramente deben formar parte del análisis autocrítico de los movimientos y organizaciones que participamos directa e indirectamente en esos procesos.

Como bien la historia lo puede comprobar, dichos cambios no se hicieron solos, o no se dieron como prebendas desde arriba; se dieron a través de procesos de luchas en todas las esferas de la sociedad: en las aulas, los campos, las fábricas, los barrios, volcando la fuerza popular y social a las calles. Hoy, tras el embate de la derecha, no debe ser de otra forma. Sin embargo vemos con indignación como compañeros y compañeras van cayendo en las mazmorras del Estado, convertidos en prisioneras y prisioneros políticos y a los cuales se les construyen montajes jurídicos para justificar su detención y para quitarles el carácter político de su encierro.

Colombia no es ajena a esta dinámica de represión estatal, dentro de la cual contamos con más de 9500 prisioneros políticos de todos los sectores sociales, que durante décadas han luchado por la dignificación del pueblo y la construcción de una verdadera democracia. Compañeros como Huber Ballesteros, líder sindical, popular y vocero nacional de Marcha Patriótica; Francisco Toloza, referente del movimiento político y social colombiano; Miguel Ángel Beltrán, intelectual crítico y docente universitario, son sólo algunos ejemplos dentro de miles de ciudadanos comprometidos que han caído en los centros de tortura del Estado colombiano en los que se han convertido las cárceles.

En este sentido no podemos ser ajenos frente a la detención injusta de Milagro, a quien reconocemos su participación histórica en el desarrollo social de buena parte de los sectores populares de la provincia de Jujuy, y a quien le están cobrando las luchas colectivas que se materializaron en la última década.

Es por eso que este caso, al igual que el de tantos otros dirigentes de Latinoamérica y el Caribe, debe ser visibilizado, denunciado y puesto en la agenda política de las organizaciones y movimientos comprometidos con las transformaciones estructurales de la sociedad, ya que representa un escenario más de la lucha de clases en pleno desarrollo, porque los barrotes no pueden representar para nosotros el silencio ni la derrota, sino que deben ser los detonadores de nuevos gritos de luchas y de victorias.

 

Movimiento Político y Social Marcha Patriótica

Capítulo Argentina

Por la Segunda y Definitiva Independencia