Edición Edición #1

El sistema electoral estadounidense

Por Martín de Carlonis – Comuna 6

El régimen electoral estadounidense se caracteriza por ser uno de los más antiguos y complejos del mundo. El mismo fue diseñado en el Siglo XVIII, con el objetivo de instituir un régimen por el cual quienes designaran al presidente de la nación provinieran de las clases sociales más instruidas, con el argumento de que poseían mayor entendimiento de las cuestiones políticas.

Así es que, cada cuatro años, los votantes mayores de 18 años no eligen directamente a su presidente, sino que votan por un representante en cada uno de los 50 estados. Asimismo, el voto no es obligatorio, por lo que generalmente se computa solamente un 50% de participación electoral. Los representantes electos, en carácter de delegados, conforman el colegio electoral de cada región. Los mismos se reúnen en una asamblea en la que participan 538 colegios electorales, integrados por 100 senadores (2 por cada estado), 435 representantes y 3 delegados de Washington DC.

El número de los colegios electorales de cada estado depende de la población y su cantidad de distritos congresuales, por lo cual existen estados que resultan estratégicos para obtener una victoria electoral, como California, Texas, Nueva York y Florida. De allí que el candidato que obtenga mayoría absoluta de votos congresuales en cada estado se convierte en ganador y se adjudica el resto de los votos de los candidatos de dicho distrito.

Las elecciones primarias, como sucede en nuestro país desde la sanción de las PASO en 2009, son para designar los candidatos de cada partido que competirán en la elección general. Las mismas se realizan de febrero a junio, antes de las generales en el llamado “supermartes”. Una vez terminadas, se realiza la convención del partido en la que se selecciona al aspirante a la Casa Blanca, en base al candidato que obtenga un mayor número de delegados. Así se da comienzo a los tres meses de campaña electoral en un frenesí mediático marcado por las encuestas y sondeos.

En la elección general, la presidencia se definirá por el partido que obtenga 270 votos por estado y por partidos, es decir la mitad más uno. En caso de empate, corresponde a la cámara de representantes la elección del mandatario. Lo llamativo de esto es que un candidato puede ganar aun habiendo obtenido menos votos que su rival. Dicho caso sucedió en el año 2000 cuando Al Gore, del Partido Demócrata, alcanzó una mayor cantidad de votos en las urnas que George W. Bush y sin embargo perdió la elección.

En definitiva, la democracia en EEUU está conformada por este aparato político-jurídico cuya particularidad es conservar la supremacía de los dos partidos más importantes: el Demócrata y el Republicano. Por ello, llegar a la Casa Blanca, es el resultado de un conjunto de negociaciones y pactos que, frecuentemente, giran alrededor del dinero. Los aspirantes dependerán en gran medida de los acuerdos que logren con los poderes económicos, mediáticos, corporativos y militares. El fin último es claro, garantizar la continuidad del sistema capitalista actual y la defensa de los intereses de las corporaciones que lo integran.